LLA y el PRO vuelven a la mesa: el Gobierno pone el Congreso primero y Macri busca recuperar poder de negociación
Karina Milei y el expresidente reabrieron un canal que llevaba meses congelado. La primera consecuencia fue una reunión entre dirigentes de ambos espacios en la Casa Rosada.
La relación entre La Libertad Avanza y el PRO entró en una nueva etapa, aunque todavía está lejos de convertirse en una alianza formal. El movimiento comenzó con una conversación telefónica entre Karina Milei y Mauricio Macri y desembocó en una reunión de representantes de ambos espacios en la Casa Rosada.
A falta de un año, aproximadamente, para las próximas elecciones presidenciales, lentamente comienzan a haber negociaciones y reuniones entre los diferentes espacios. En esta ocasión, por lo pronto, del lado del Gobierno participan Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem. Macri, por su parte, designó a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. La elección de los interlocutores deja entrever, además, que la discusión no será solamente electoral: también estará atravesada por la relación parlamentaria, el armado territorial y el futuro de la oposición no peronista de cara a 2027.
El dato político central es que Karina Milei no quiere comenzar la negociación por las listas. Su planteo es invertir el orden de la discusión: primero debe existir una agenda legislativa compartida y, sobre todo, una demostración concreta de que los aliados están dispuestos a acompañar las iniciativas del Gobierno en el Congreso. Recién después aparecería la discusión electoral.
El panorama de parte del oficialismo está claro y mucho tiene que ver lo que sucedió en el Senado el jueves pasado cuando se trató la Ley de Inviolabilidad de la propiedad privada. Sin tener un amplio consenso, La Libertad Avanza tuvo que retirar varios capítulos claves para no perder la votación.
En otras palabras, la Casa Rosada pretende transformar el acercamiento político en respaldo parlamentario antes de repartir lugares en las boletas. Fuentes citadas por distintos medios describieron la posición oficial con una fórmula sencilla: primero trabajar juntos en el Congreso y después discutir el eventual acuerdo electoral.
Una negociación que nace de la necesidad
El acercamiento no ocurre en un vacío político. LLA llega a esta instancia después de varias semanas complicadas en el Congreso y con la necesidad de ampliar su capacidad de negociación. El oficialismo necesita aliados para sostener su agenda legislativa y, al mismo tiempo, evitar que distintas fuerzas opositoras puedan bloquear sus proyectos como ocurrió también durante gran parte del 2025, marcado por las elecciones legislativas.
Para el PRO, el escenario tampoco es sencillo. El partido conserva estructura territorial, dirigentes competitivos y presencia parlamentaria, pero enfrenta el riesgo de perder centralidad si La Libertad Avanza logra absorber buena parte del electorado de centroderecha.
Ese es el verdadero dilema detrás de la negociación: el Gobierno necesita votos; el PRO necesita conservar identidad y capacidad de negociación.
Mauricio Macri, por su parte, decidió reabrir la negociación pese a mantener reparos sobre el Gobierno. Según trascendió dentro del PRO, el expresidente continúa siendo escéptico respecto de la posibilidad de alcanzar un entendimiento definitivo, aunque considera que durante este año deben agotarse las posibilidades de cooperación para que la administración de Milei pueda avanzar.
Desde que Javier Milei asumió la presidencia de la Nación, a fines del 2023, Macri coqueteó en varias ocasiones con entablar negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza. Sin embargo, no anunció la integración del PRO al Gobierno ni dando por cerrado un acuerdo electoral. Está habilitando una negociación.
Ese matiz explica también por qué eligió a Ritondo y De Andreis como enviados. Ritondo es una pieza central del armado bonaerense y parlamentario del PRO, mientras que De Andreis representa la línea de máxima confianza del expresidente. Del otro lado, Karina puso a Santilli, actual jefe de Gabinete y dirigente que todavía conserva vínculos con el PRO, y a Lule Menem.
El problema que todavía no resolvieron
El principal obstáculo no es ideológico. LLA y el PRO comparten el rechazo con respecto al peronismo y coinciden en la necesidad de evitar la dispersión del voto opositor al kirchnerismo. El inconveniente empieza con el armado de listas y la decisión de candidaturas ya que de los dos espacios van a buscar imponer condiciones.
En este marco, La Libertad Avanza cuenta con dirigentes con mejor intención de voto, pensando en las próximas elecciones, pero el PRO adquiere poder en el Congreso ya que sus votos son vitales para los proyectos que quiera aprobar el oficialismo.
Y allí aparece una diferencia de fondo: La Libertad Avanza pretende que cualquier alianza se construya bajo el liderazgo político de Javier Milei, mientras que el PRO intenta demostrar que todavía conserva un valor propio que debe ser reconocido en una eventual coalición.
La aparición de Hernán Lacunza, actual vicepresidente de Racing, como posible candidato propio del PRO forma parte de esa estrategia de negociación. El partido necesita demostrar que tiene alternativas y dirigentes capaces de competir por fuera de una boleta libertaria para llegar a una eventual mesa de acuerdos con mayor poder de fuego.
El tiempo dirá si desde ambos sectores llegan a un acuerdo o deciden dividir aguas de cara a las próximas elecciones presidenciales. Con mucho en juego, desde los dos lados tienen intenciones de acercarse y llegar a un punto en común aunque sin ceder demasiado de lo propio.
