Qué cambió en las reservas del Banco Central tras el envío de lingotes al BIS de Suiza durante 2024
El presidente del Banco Central Santiago Bausili confirmó ante el Senado que parte del oro del BCRA fue trasladada en 2024 al BIS de Suiza y sostuvo que la decisión respondió a una estrategia de administración de reservas para mejorar la liquidez del metal, en medio de la defensa oficial de una reforma de la Carta Orgánica orientada a restringir el financiamiento al Tesoro y reforzar la estabilidad de la moneda.
En la misma exposición, el vicepresidente del organismo, Vladimir Werning, estimó en USD 550 mil millones el daño patrimonial acumulado por el vínculo financiero entre el Banco Central y el Tesoro. Según su cálculo, esa cifra equivale al 85% del producto interno bruto e incluye pérdidas por letras intransferibles, adelantos transitorios, distribución de utilidades, mecanismos indirectos de financiamiento y el costo de esterilizar pesos con pasivos remunerados.
Bausili explicó que los movimientos del oro fueron documentados, registrados y auditados, y que la difusión pública no fue inmediata para evitar que el mercado operara en contra de la entidad. “Todos los movimientos del oro están documentados y están registrados”, afirmó durante su intervención.
Una parte de los lingotes fue depositada en el BIS de Suiza
El titular del BCRA precisó que la entidad mantenía dos tipos de tenencias vinculadas al metal: una porción física en las bóvedas del Banco Central y otra depositada en el Bank for International Settlements, en Suiza. Durante 2024, agregó, el organismo resolvió trasladar parte de esos lingotes y dejarlos en esa institución, donde “sigue estando”.
Según su exposición, la operación buscó aprovechar una ventana de mercado para convertir barras de menor aceptación en otras con mejores condiciones de liquidez. Para explicarlo, comparó las diferencias de calidad de los lingotes con la distinción entre “dólares cara grande y cara chica”.
“Tomamos una oportunidad. Era óptimo en la administración de las reservas del Banco Central aprovechar esa ventana de oportunidad y, a un costo mucho más bajo del histórico, convertir esos oros de calidad más baja (…) en oro de calidad más alta”, dijo. También sostuvo que cierta información sobre la administración de reservas se resguarda porque, cuando un jugador relevante exhibe abiertamente sus posiciones, facilita operaciones en su contra.
Bausili remarcó que esa reserva informativa no implicó falta de registración. Según afirmó, los datos fueron remitidos a los organismos de control, asentados en los estados contables y revisados sin observaciones por auditorías internas, externas, la Auditoría General de la Nación y la firma Pricewaterhouse.
“2023, 2024 y 2025 (…) están y no tienen comentarios”, señaló sobre los balances auditados. Más adelante insistió: “La información está disponible, está auditada y están los informes de auditoría”.
La reforma apunta a eliminar la asistencia monetaria al Tesoro
La presentación de Bausili y Werning tuvo como eje formal la defensa del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El funcionario sostuvo que la iniciativa busca concentrar el mandato de la entidad en la preservación del valor de la moneda y dejar atrás un esquema en el que el organismo acumula cinco objetivos pese a contar, según dijo, con una sola herramienta: la política monetaria.
El primer cambio que detalló fija como misión principal del BCRA preservar el valor de la moneda. El segundo elimina el artículo 20 de la Carta Orgánica, que habilita los adelantos transitorios al Tesoro y que, según Bausili, dejó de operar como mecanismo excepcional tras la crisis de 2001.
“Resultaron ser permanentes, lejos de ser transitorios”, afirmó sobre esos adelantos. El tercer eje restringe la distribución de utilidades contables que, según sostuvo, no representan ganancias efectivas y terminaron alimentando emisión monetaria y presiones inflacionarias.
La iniciativa también modifica la gobernanza del organismo. Entre otros puntos, propone que la eventual destitución de autoridades requiera una intervención vinculante del Congreso, además de la decisión del Poder Ejecutivo, y limita las vías por las cuales el Tesoro puede acceder a las reservas internacionales, incluidas las letras intransferibles.
Según detalló Werning, las letras intransferibles representaron un perjuicio de USD 116 mil millones, los adelantos transitorios sumaron USD 142 mil millones, los dividendos alcanzaron USD 113 mil millones, los mecanismos indirectos implicaron USD 43 mil millones y el costo de absorber la emisión excedente agregó USD 138 mil millones. El vicepresidente también calculó en USD 390 mil millones el “impuesto inflacionario” sobre ahorros, salarios y jubilaciones durante el período analizado.
El artículo 33 quedó bajo debate por el uso de activos como garantía
Otro de los puntos discutidos fue la modificación del artículo 33, referido a las garantías que puede utilizar el Banco Central en operaciones de liquidez. Bausili sostuvo que el proyecto mantiene el carácter inembargable de las reservas internacionales dentro de la jurisdicción argentina, aunque habilita el uso de activos externos, depósitos, oro y otros instrumentos líquidos como garantía en operaciones propias de banca central.
Según explicó, esa protección ya figuraba en la Ley de Convertibilidad, cuya derogación se impulsa porque una de sus cláusulas sirvió de base para las letras intransferibles. Aclaró que la facultad propuesta se limita a la administración de liquidez y no habilita garantías para actividades del sector público.
El funcionario también diferenció esa figura de un embargo. Señaló que una garantía responde al incumplimiento de un contrato, mientras que la inembargabilidad se refiere a reclamos de terceros, como litigios vinculados con deuda del Tesoro, y agregó que la modificación no afecta depósitos ni encajes bancarios porque los primeros integran el pasivo del BCRA y las reservas internacionales forman parte de su activo.
En el tramo final de su exposición, Bausili vinculó la independencia del Banco Central con el fin de la asistencia al Tesoro. “Cuanto más débil es el balance del Banco Central, menos valen sus pasivos. Cuanto menos valen sus pasivos, más inflación hay”, afirmó.
También respaldó la eliminación del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera y la exclusión de representantes del Ministerio de Economía del Directorio del BCRA. Al rechazar que la entidad sea usada para financiar gasto o direccionar crédito, defendió la continuidad de mandatos de seis años y recordó que entre 2012 y 2024 hubo ocho presidentes del Banco Central, cuando en ese período deberían haber existido apenas dos mandatos completos.
“El Banco Central tiene que ser agnóstico”, dijo al cuestionar herramientas como los encajes diferenciales para actividades específicas, entre ellas el financiamiento a pequeñas y medianas empresas. Según Bausili, esos mecanismos funcionan como subsidios de tasa que deberían ser definidos por el Poder Legislativo o el Ejecutivo, sin recurrir al balance de la autoridad monetaria.
