Ferrocarriles de carga: el Gobierno licita por 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza
El proceso contempla 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias, bajo un esquema de acceso abierto. Los futuros concesionarios deberán asumir tareas de mantenimiento y obras de infraestructura, mientras que el Estado habilitó la posibilidad de incorporar material rodante a los contratos.
El Gobierno nacional puso formalmente en marcha el proceso para transferir al sector privado la operación de las principales líneas ferroviarias de cargas administradas por Belgrano Cargas y Logística. La convocatoria comprende las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, cuya infraestructura será concesionada por un plazo de 50 años.
La licitación, de alcance nacional e internacional, contempla unos 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias, con conexiones hacia algunos de los principales puertos del país y pasos internacionales vinculados con Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay. El objetivo oficial es que los futuros operadores incorporen capital privado para recuperar infraestructura, aumentar la capacidad de transporte y mejorar la competitividad logística.
La convocatoria constituye un nuevo paso dentro del proceso de privatización de Belgrano Cargas y Logística, autorizado originalmente por el Decreto 67/2025. Aquel esquema estableció una separación de las distintas unidades de negocio: por un lado, la venta del material rodante; por otro, la concesión de las vías y los inmuebles aledaños; y, además, la concesión de uso de los talleres ferroviarios.
Cómo será la concesión
El modelo elegido por el Gobierno no consiste simplemente en entregar la explotación de los trenes a una empresa privada. La estructura prevé que los adjudicatarios se hagan cargo de la administración, mantenimiento y modernización de la infraestructura ferroviaria durante el período de concesión.
El procedimiento se encuadra en el régimen de concesión de obra pública previsto por la Ley 17.520 y contempla un esquema de acceso abierto. Esto significa que la infraestructura concesionada podrá ser utilizada por distintos operadores ferroviarios que cumplan con las condiciones establecidas en la normativa, en lugar de quedar necesariamente reservada a quien obtenga la concesión de las vías.
El Gobierno sostiene que este mecanismo busca generar competencia en el transporte ferroviario de cargas y, al mismo tiempo, trasladar al sector privado parte del esfuerzo inversor que requiere una red que durante años acumuló deterioro y restricciones de capacidad.
De acuerdo con la información difundida sobre la licitación, el programa contempla inversiones estimadas en alrededor de US$755 millones, distribuidas entre las tres líneas: unos US$420 millones para la San Martín, US$260 millones para la Belgrano y US$75 millones para la Urquiza. Entre las obras previstas aparecen la renovación y duplicación de tramos de vías, la recuperación de ramales, mejoras en señalamiento, pasos a nivel y nodos logísticos.
El esquema también incorpora un incentivo adicional para grandes proyectos. Las empresas que comprometan al menos US$200 millones en la renovación de vías podrán solicitar el acceso a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Economía.
La intención oficial es que el contrato no se limite a la explotación comercial de la infraestructura existente, sino que obligue a los operadores a ejecutar obras destinadas a elevar la capacidad y las condiciones de circulación.
Qué pasará con las locomotoras y los vagones
El Decreto 67/2025 había establecido que las locomotoras y vagones pertenecientes al Estado serían vendidos mediante remate público, aunque contemplaba que una parte pudiera incorporarse a los contratos de concesión de las vías. Posteriormente, el Gobierno modificó ese esquema para permitir que la venta del material rodante también se realice dentro de los propios procesos de concesión.
La modificación tiene una consecuencia concreta: las empresas que participen de la licitación podrán evaluar no solamente el uso de las vías, sino también la posibilidad de adquirir parte del equipamiento necesario para prestar los servicios.
El precio de ese material deberá tomar como referencia mínima la tasación realizada por el Tribunal de Tasaciones de la Nación. A su vez, los recursos obtenidos por la venta serán destinados a un fideicomiso orientado exclusivamente al financiamiento y pago de obras a cargo de los concesionarios.
Por qué el ferrocarril de cargas es estratégico
La importancia de las tres líneas excede la actividad de Belgrano Cargas como empresa estatal. La red atraviesa buena parte de las zonas productivas del país y conecta regiones agrícolas, industriales y mineras con los principales corredores de exportación.
La línea Belgrano tiene especial importancia para las economías del norte argentino, mientras que la San Martín articula buena parte del centro y oeste del país. La Urquiza, por su parte, posee un papel estratégico para el transporte en el noreste y para las conexiones regionales con los países del Mercosur.
El desarrollo ferroviario también aparece vinculado con la expansión de actividades como la minería de litio y cobre en el NOA. Para esos sectores, la disponibilidad de infraestructura ferroviaria puede resultar determinante a la hora de reducir costos de transporte hacia los puertos y los centros industriales.
La ecuación es especialmente relevante en productos de bajo valor por tonelada y grandes volúmenes, como granos, minerales y determinados insumos industriales, donde el costo logístico tiene una incidencia significativa sobre la competitividad.
La propia actividad de Belgrano Cargas durante 2026 muestra que la empresa estatal continúa realizando contrataciones para mantenimiento y recuperación de distintos sectores. Entre ellas aparecen adquisiciones de durmientes para las líneas San Martín y Urquiza, obras sobre alcantarillas y trabajos vinculados con la reparación de vagones.
En mayo, por ejemplo, Belgrano Cargas convocó una licitación para contratar mano de obra destinada a reparar vagones de la línea General San Martín, con un presupuesto estimado de más de $305 millones más IVA.
Estos procesos muestran que la transferencia al sector privado no parte de una red completamente renovada. Por el contrario, uno de los principales argumentos de la estrategia oficial es precisamente la necesidad de atraer inversiones para recuperar capacidad operativa.
La privatización de Belgrano Cargas fue incorporada dentro del programa de empresas sujetas a privatización establecido por la Ley de Bases. El Decreto 67/2025 avanzó luego con el diseño específico para la compañía y estableció la separación de las distintas unidades de negocio.
El esquema contempla, además de las vías, la concesión del uso de los talleres de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. Una vez adjudicados y perfeccionados los contratos correspondientes, la norma establece la disolución y posterior liquidación de Belgrano Cargas y Logística como sociedad estatal.
