El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea abre oportunidades desiguales para las exportaciones regionales argentinas
La entrada en vigor del acuerdo entre Mercosur, la Unión Europea, las economías regionales argentinas y sus exportaciones abre nuevas oportunidades en un mercado que hoy concentra alrededor del 20% de esos envíos, aunque el efecto será dispar según el sector, los plazos de desgravación y la capacidad de cada complejo para adaptarse al nuevo escenario comercial.
Ese impacto desigual, según la Bolsa de Comercio de Rosario, ya permite distinguir actividades con ventajas más claras y otras expuestas a mayores riesgos. Entre los casos más favorables aparecen la pesca, el maní y la miel, mientras que los lácteos y parte del complejo vitivinícola enfrentan una apertura más exigente.
En pesca, el acuerdo mejora en especial la posición de los langostinos congelados, principal producto exportado por la actividad y ya bien instalado en Europa. Hoy ese producto paga un arancel de hasta el 18% para entrar al bloque, pero ese gravamen se reducirá de forma gradual hasta llegar al 0% en un plazo de cuatro años y sin cupos.
La eliminación de esa carga mejoraría la competitividad y los márgenes del sector. Para un rubro que ya tiene presencia consolidada en el mercado europeo, la ventaja no pasa por abrir una puerta nueva, sino por abaratar el acceso a un destino ya relevante.
La miel y el maní concentran parte de las mayores oportunidades de acceso
El complejo manisero figura entre los ejemplos más representativos de una actividad con inserción consolidada en la Unión Europea y margen para profundizarla. Argentina, señaló la entidad rosarina, es origen de buena parte del maní que consume Europa.
La mejora más visible no está en el maní en grano, que ya ingresaba en condiciones relativamente favorables, sino en los productos industrializados. Según la BCR, el aceite de maní, el maní tostado y la manteca de maní ganarían espacio a medida que avance la desgravación arancelaria, con la posibilidad de escalar en valor agregado.
En miel, el escenario también aparece como favorable, aunque con una condición central: el reparto del cupo regional. Las ventas externas del sector se concentran casi por completo en la miel natural, que representa cerca del 98% de las exportaciones, y la Unión Europea absorbe el 28% de los envíos argentinos.
El acuerdo elimina para esa miel el arancel base de 17,3% y habilita el ingreso con arancel cero dentro de un cupo de 45.000 toneladas para el Mercosur. En mayo, el sector ya había completado el cupo vigente.
Mientras el bloque regional siga negociando cómo distribuir esa cuota entre sus países miembros, el acceso continuará bajo el criterio FIFO, es decir, primero en entrar, primero en salir. Ese punto resulta decisivo porque Argentina exportó unas 90.000 toneladas de miel en 2025 y una participación relevante dentro del cupo podría convertirse en una oportunidad concreta.
Forestal y vinos mejoran acceso, pero con desafíos de competencia
El complejo foresto-industrial parte de una situación distinta: hoy tiene presencia limitada en el mercado europeo, aunque con potencial de crecimiento. Sus principales productos de exportación, como la pasta química de madera y la madera aserrada de pino, ya entraban libres de arancel.
La novedad del acuerdo es que extiende beneficios a otros bienes que todavía enfrentaban cargas, entre ellos la madera contrachapada, los tableros de fibra, el papel y el cartón. La publicación citó a la entidad cuando advirtió: “El desafío no parece limitarse a la reducción arancelaria, sino a la capacidad del sector para diversificar su oferta exportable y consolidar presencia efectiva en el mercado europeo”.
En el caso del complejo vitivinícola, el acuerdo combina ventajas de acceso con una presión competitiva mayor. Mejora las condiciones para los vinos argentinos mediante la reducción y eliminación gradual de aranceles, facilita el reconocimiento de prácticas enológicas y normas de etiquetado, y refuerza la protección de las indicaciones geográficas argentinas.
Esa protección resulta relevante para las regiones productoras, pero el mismo acuerdo habilita el ingreso gradual de vinos europeos al mercado del Mercosur. La BCR advirtió que ese movimiento podría presionar los márgenes de la industria local en su mercado de exportación más importante, sobre todo porque los vinos europeos ya venían ampliando su presencia comercial dentro del bloque.
Los lácteos muestran una apertura más defensiva y con beneficios acotados
El sector lácteo aparece como el caso más claramente defensivo entre los complejos analizados. Aunque productos como la leche en polvo y distintos tipos de quesos obtienen acceso preferencial al mercado europeo, ese beneficio queda sujeto a cupos arancelarios administrados a nivel regional.
Esa condición reduce el alcance de la mejora frente al potencial exportador argentino. Al mismo tiempo, los productores locales deberán competir con lácteos europeos que ingresarán al mercado regional con una reducción gradual de aranceles en segmentos donde la Unión Europea ocupa una posición de liderazgo.
A esa presión se suma la protección de las indicaciones geográficas europeas, que podría exigir adecuaciones comerciales para ciertos productos y denominaciones. El acuerdo, de todos modos, contempla excepciones y condiciones específicas para algunos usuarios preexistentes, como ocurre con denominaciones vinculadas al Parmigiano Reggiano o al Gruyère.
Para la Bolsa de Comercio de Rosario, esos casos resumen la lógica diferenciada del acuerdo para las economías regionales argentinas: el aprovechamiento efectivo dependerá de las condiciones particulares de cada complejo y de su capacidad para ajustarse a las exigencias del nuevo marco comercial.
