Las ventas minoristas de las pymes acumulan 11 meses consecutivos a la baja
La actividad comercial minorista de las pequeñas y medianas empresas sigue profundizando su ciclo recesivo: las ventas mostraron en marzo una caída interanual del 0,6% y el sector hilvana once meses consecutivos con resultados negativos en términos reales. De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el deterioro del poder adquisitivo y el encarecimiento de los costos están limitando la recuperación de estos negocios, que atraviesan el 2026 con márgenes de ganancia cada vez menores y una percepción generalizada de estancamiento en sus expectativas de inversión.
El informe de CAME, al que accedió este medio, revela que el acumulado en lo que va del año marca un retroceso del 3,6% respecto de igual período de 2025, cifra que refleja el impacto sostenido de la caída en el consumo y del aumento de gastos operativos en las empresas. En comparación con febrero, la actividad comercial minorista registró una baja adicional del 0,4%, extendiendo la tendencia negativa.
Al analizar el desempeño sectorial de marzo de 2026, CAME identificó que cinco de los siete rubros evaluados cerraron el mes con variaciones interanuales en terreno negativo. El segmento de perfumerías encabezó las caídas con un desplome del 9,8%, seguido por bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles con una contracción del 8,3%. Las ventas de alimentos y bebidas retrocedieron en menor medida, apenas el 0,9%. Por el contrario, ferretería, materiales eléctricos y de la construcción mostró un aumento interanual del 2%, mientras que farmacia registró una suba del 1,1%. Según CAME, estas diferencias reflejan las prioridades de consumo de los hogares y el efecto de la inflación sobre el poder de compra en cada categoría.
Uno de los datos que diferencia esta medición de sus predecesoras es la inclusión de ventas online en el relevamiento. CAME precisó que, a partir de este informe, se integran los datos de aquellas pymes que operan bajo esta modalidad, ampliando así el universo observado.
En la consulta sobre la situación económica actual de los comercios, el 50,8% de los encuestados afirmó que se mantiene sin cambios respecto del año anterior, aunque este porcentaje descendió 1,8 puntos en relación a febrero. En cambio, el 42,2% identificó un deterioro de su posición respecto de 2025. CAME atribuyó la migración de estos indicadores a la mayor incidencia de locales afectados por la coyuntura económica del período.
En cuanto a las expectativas para el resto de 2026, el 48% de los comerciantes prevé mantener sus niveles actuales de ventas, frente a un 39,7% que espera una mejora y un 12,4% que proyecta una caída. Las perspectivas de inversión se muestran aún más restringidas: el 59,1% considera que el escenario no es apto para nuevas inversiones, en contraste con solo el 13,1% que lo interpreta como una oportunidad.
El cambiante mapa de consumo: principales rubros y causas de la contracción
La contracción de las ventas de alimentos y bebidas fue del 0,9% interanual en marzo. CAME observó que el regreso a clases y el fin del receso estival desplazaron el gasto hacia bienes básicos, en un contexto de aumentos en los precios de frescos y carnes. Los comerciantes consultados indicaron que los consumidores migran a segundas marcas y priorizan promociones bancarias para sostener la demanda, adoptando conductas de compra más cautelosas y fraccionadas. Según el reporte, la evolución futura del rubro dependerá de la relación entre salarios y precios.
En textil e indumentaria, la baja fue del 0,4%. La demanda se potenció por el inicio del ciclo lectivo y la inminencia del invierno, pero el gasto se concentró en prendas de abrigo y uniformes. CAME señaló que la liquidez limitada y la preferencia por bienes esenciales contuvieron el consumo en otros segmentos, forzando a los locales a liquidar stock de verano. Los comerciantes enfatizaron la búsqueda de ofertas y la preferencia por financiamiento en cuotas para sostener las ventas.
El segmento bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles exhibió una de las peores caídas interanuales, con un -8,3%. CAME explicó que los hogares relegaron la renovación de mobiliario y artículos decorativos por motivos escolares y de subsistencia. La inflación y la reducción de ingresos reales limitaron las ventas físicas. El uso de tarjetas de crédito fue clave para concretar transacciones, ante el auge de ofertas y beneficios bancarios. En tanto, los comerciantes denunciaron el avance de la competencia informal y la presión de los costos operativos sobre la rentabilidad.
Por el lado opuesto, el rubro ferretería, materiales eléctricos y de la construcción se expandió un 2% respecto al mismo mes del año anterior. El informe atribuyó este repunte al inicio de la temporada de impermeabilización y reparaciones hogareñas. La demanda se centró en insumos críticos para arreglos urgentes y mantenimiento básico, aunque la concreción de ventas depende cada vez más de la financiación y promociones bancarias. Según CAME, el futuro de este segmento está atado a la reactivación de la inversión en infraestructura.
Farmacia creció 1,1% en el mismo período, impulsada por medicamentos antigripales y productos de salud específicos. Sin embargo, categorías no esenciales vieron reducirse su volumen, y el consumo se replegó hacia necesidades básicas. Los farmacéuticos notificaron subas de precios, demoras en reintegros de obras sociales y una mayor preferencia por medicamentos genéricos como respuesta a la suba de costos. El mercado destaca el papel de la cobertura de salud y del ingreso disponible en la evolución sectorial.
Finalmente, el segmento de perfumerías profundizó su declive con una contracción del 9,8% interanual. El consumo familiar se restringió a productos de higiene esencial, relegando los de mayor precio y reemplazando marcas. Mientras el comercio electrónico mostró un mejor comportamiento, las tiendas físicas continúan afectadas por la pérdida de poder adquisitivo. En este entorno, las promociones bancarias y la financiación resultan los principales estímulos para reactivar ventas en el mostrador.
Las cifras de CAME correspondientes a marzo de 2026 confirman que la dinámica del consumo en Argentina sigue sujeta a las oscilaciones de la macroeconomía, con impacto directo sobre la rentabilidad y estrategias de las pymes comercialesen todo el país.
