Semana decisiva para Milei en el Congreso: la reforma del BCRA llega al recinto y pone a prueba al oficialismo
El Gobierno afrontará esta semana uno de los principales desafíos legislativos de la segunda mitad de 2026. La Cámara de Diputados se prepara para debatir el proyecto que modifica la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una iniciativa que el Ejecutivo considera estratégica para consolidar su programa económico y limitar el financiamiento monetario del Estado.
El debate está previsto para el miércoles 26 de agosto y tendrá como acompañante otro proyecto de fuerte impacto económico: el denominado Inocencia Fiscal II. La combinación de ambas iniciativas convirtió a la sesión en una prueba política para La Libertad Avanza, que deberá demostrar que conserva capacidad para construir mayorías después de varias semanas de negociaciones con bloques dialoguistas y gobernadores.
La reforma del BCRA no es una modificación técnica menor. Si obtiene la aprobación parlamentaria, cambiará aspectos centrales de la relación entre el Banco Central y el Tesoro, redefinirá el objetivo prioritario de la autoridad monetaria y establecerá nuevas condiciones para la conducción de la entidad.
Qué quiere cambiar Milei en el Banco Central
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo quedó formalmente registrado en Diputados como expediente 0007-PE-2026 y fue girado a las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda. El texto comenzó su recorrido parlamentario a fines de julio y consiguió dictamen de mayoría el 12 de agosto.
Uno de los ejes centrales es impedir que el BCRA vuelva a financiar al Tesoro mediante adelantos transitorios. El Gobierno sostiene que cortar ese mecanismo es necesario para evitar que el déficit fiscal pueda ser cubierto mediante emisión de dinero, una práctica que, según su diagnóstico, contribuyó históricamente a la inflación argentina. El propio Banco Central describe el proyecto como una iniciativa destinada a impedir expansiones monetarias que no estén respaldadas por una mayor demanda de dinero.
La propuesta también modifica el tratamiento de las utilidades de la autoridad monetaria. El objetivo es restringir la posibilidad de transferir al Tesoro ganancias meramente contables y permitir únicamente la distribución de resultados realizados y líquidos, después de constituir las reservas correspondientes.
Otro cambio relevante apunta a las reservas. El proyecto busca eliminar mecanismos mediante los cuales el Estado pueda utilizar activos del Banco Central para financiar sus necesidades, entre ellos las denominadas Letras Intransferibles. La iniciativa pretende, de esta manera, reforzar la separación patrimonial entre el Tesoro y la autoridad monetaria.
Una nueva misión para el BCRA
Actualmente, la legislación establece múltiples objetivos para el Banco Central, vinculados con la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico. El proyecto oficial propone concentrar la misión primaria de la entidad en la preservación del valor de la moneda.
Para el Gobierno, esa redefinición busca evitar que objetivos económicos múltiples sean utilizados para justificar políticas monetarias expansivas. El BCRA, bajo el nuevo esquema, tendría una función mucho más delimitada y directamente asociada con la estabilidad del peso.
La modificación cobra especial importancia dentro del actual programa económico. El Banco Central sostiene que la política monetaria está organizada alrededor del control de los agregados monetarios y que la recuperación de la demanda de dinero debe acompañar el proceso de desinflación.
Otro de los puntos que podrían tener consecuencias más allá de la actual administración es el régimen de remoción de las autoridades del Banco Central. La propuesta busca elevar las exigencias necesarias para desplazar al presidente y a los directores de la institución, con el objetivo de otorgar mayor estabilidad a la conducción del organismo frente a cambios políticos.
La intención oficial es que la independencia del BCRA no dependa exclusivamente de la voluntad del gobierno de turno, sino que quede respaldada por reglas institucionales más difíciles de modificar. En esa línea, el proyecto incorpora un mecanismo de remoción que exige una mayoría agravada del Congreso.
La discusión, por lo tanto, excede la política económica inmediata de Milei: si la reforma es aprobada, buena parte de sus efectos se proyectaría sobre las próximas administraciones. El proyecto ya consiguió dictamen, pero el desafío ahora es el recinto
La iniciativa oficial logró avanzar en comisiones el 12 de agosto, luego de una serie de exposiciones de funcionarios y economistas. El dictamen de mayoría fue elaborado en una reunión conjunta de las comisiones de Finanzas y Presupuesto y Hacienda.
Sin embargo, el texto no llegará al recinto sin discusión. El tratamiento parlamentario produjo un dictamen de mayoría y dos dictámenes de minoría, uno de ellos con modificaciones y otro que directamente aconseja rechazar el proyecto. Esto obliga al oficialismo a desplegar una negociación política que va más allá de sus propios bloques. La Libertad Avanza no cuenta por sí sola con los votos suficientes para aprobar cualquier iniciativa de semejante magnitud y necesita sostener acuerdos con sectores opositores dialoguistas.
Por eso, la reunión que Javier Milei mantendrá con diputados y senadores oficialistas antes de la sesión tiene un valor político adicional: busca alinear a su tropa legislativa y preparar la estrategia para una jornada que puede definir el ritmo de las reformas económicas durante los próximos meses.
El debate sobre el BCRA tampoco se reduce a una disputa entre oficialismo y oposición tradicional. Dentro de Diputados existen distintas posiciones respecto de cómo debería garantizarse la independencia del organismo y cuáles deberían ser los límites a su financiamiento del Estado.
De hecho, ya existían iniciativas anteriores que planteaban prohibir el financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central. Una de ellas, presentada por el radical Lisandro Nieri en 2025, fue incorporada al dictamen conjunto junto con otros expedientes y el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo.
También ingresó este año una propuesta de mayor alcance, impulsada por Marcela Pagano, que plantea un régimen de emisión cero, libertad monetaria y disolución del Banco Central. Esa iniciativa sigue un camino sustancialmente diferente al del Gobierno, que busca reformar y reforzar institucionalmente al BCRA en lugar de eliminarlo.
El escenario muestra así que el Congreso discute no solamente una modificación de la Carta Orgánica, sino distintas visiones sobre cuál debería ser el papel de la autoridad monetaria en la economía argentina.
