Los robos de información ya son el delito más común dentro de las empresas argentinas

“El fraude es una palabra muy amplia. En lo que en nuestra práctica nos toca, vemos mucha delincuencia de cuello blanco, de altos ejecutivos en las empresas que aprovechan su posición, ya sea para defraudar a la empresa, desviar fondos hacia otros países o conflictos de intereses como crear empresas fantasma o ficticias para proveer servicios a la compañía que ellos dirigen para su propio beneficio”, señaló a El Cronista Andrés Otero, experto en servicios de investigación y responsable del manejo de las oficinas de Kroll en Miami, Argentina, Colombia y Granada. “Otro tema que se ve mucho es el robo de información, incluyendo el robo de identidad en el sector financiero. La información hoy en día es un bien cada vez más valioso para las organizaciones. Cada vez más gente está interesada en sacarle lucro a la información privilegiada, vendiéndosela a la competencia o filtrándosela a bandas de delincuencia organizadas que las usan en robos masivos con tarjetas de crédito. En el día a día, vemos mucho el fraude tradicional de robo de producto o mercadería, robos continuados en áreas de tesorerías o facturas ficticias”, agrega Otero, de paso por Buenos Aires para participar en un seminario sobre fraude corporativo.
De acuerdo a Kroll, una empresa está más expuesta al fraude cuando tiene alta rotación de personal, complejidad en la infraestructura de tecnología de información y controles internos débiles. Otros factores que influyen son la entrada a nuevos mercados más riesgosos y el incremento en la colaboración con otras empresas.
“Las empresas se acostumbraron a los años donde todo era fiesta y crecimiento, con retornos muy altos. Después de la crisis de 2008 y 2009, la exigencia a algunos empresarios y empleados es retorno, retorno, retorno a cualquier costo. Eso lleva a manipular los números para poder ganarse los bonos o cometer conductas poco éticas –advierte Otero–. Es un tema a nivel global, pero a medida que América latina se volvió más interesante para el capital extranjero hay mucha gente que busca sacarle ventaja. Nuestra región representa más oportunidad para el fraude porque hay mucho capital entrando desde Brasil, Europa y los Estados Unidos”.
En la Argentina, entre los delitos corporativos que más crecen están los relacionados con la tecnología. “Además, la metodología de investigación está por detrás de este tipo de delitos de índole tecnológica”, advierte Matías Nahón, country manager de Kroll Argentina.