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En la Argentina, Creció 8 veces la cantidad de cocaína enviada por correo

En la Argentina, Creció 8 veces la cantidad de cocaína enviada por correo
Oferta/demanda. Costo/beneficio. Estas reglas básicas del comercio se aplican con rigor en el negocio del narcotráfico. Y una prueba más de ello resalta desde las estadísticas de AFIP/Aduana: en apenas cuatro años se multiplicaron por ocho los secuestros de cocaína despachada por correo desde la Argentina a distintas partes del mundo.
A su vez, al menos en esta modalidad, parte del mercado europeo fue desplazado por China, un cliente más difícil pero también más redituable. Allí el mismo kilo de cocaína que en Buenos Aires cuesta 5.000 dólares y en Madrid 40.000, trepa hasta los 200.000.
Los números duros -a los que tuvo acceso Clarín- indican que en 2006 la AFIP/Aduana secuestró 65 kilos de cocaína en 244 procedimientos de cartas o encomiendas despachadas al exterior por correo o couriers. En el 2009 se secuestraron 522 kilos en 468 operativos, el doble de procedimientos que en 2006. La conclusión inmediata es que no sólo sale más droga por correo sino que en cada envío la cantidad que se manda es mayor.
‘Es una modalidad que creció muchísimo a partir de 2008 y cada vez nos encontramos con más y más casos’, confió un investigador de Aduana según el cual la explicación del fenómeno no es ningún misterio: ‘Es un método que permite mandar mucha cocaína al exterior de a poco pero constantemente, y tiene menos riesgos que contratar a una ‘mula», detalló.
‘No hay que pagar pasaje, ni darle la comisión a la ‘mula’. Además, las personas hablan, los pueden delatar. Pero los sobres no, y contienen datos falsos. Es la nueva modalidad del contrabando hormiga, parece un boom’, concluyeron las fuentes.
Los números cierran. El margen de ganancia de un kilo colocado en Europa y Oriente es tan grande que aún si la mitad de los cargamentos fuesen interceptados por las autoridades, las utilidades continuarán siendo asombrosas.
‘La mayor parte de los envíos se hacen con documentos falsos, a veces pertenecientes a personas fallecidas y las direcciones también son falsas. Para lograr alguna detención hay que pescarlos cuando están haciendo el envío’, explicaron a Clarín fuentes de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal.
‘En cuanto al destinatario- agregaron- las direcciones suelen ser reales, lo que no existe es la persona o está ausente a propósito al momento de la entrega. De esa forma, el narco se asegura que la Policía no lo esté vigilando y no lo arresten cuando recibe el paquete. Al no estar o no existir el destinatario, la empresa de correo lleva la encomienda nuevamente a la central. Cuando llega allí, la persona destinataria se presenta con documentos y retira la encomienda con la droga’.
De acuerdo a las estadísticas que maneja la Aduana, los narcos usan mucho más el correo oficial (Correo Argentino) que los privados (DHL, Fedex, TNT, UPS). De los 468 operativos del 2009, 379 fueron por Correo Argentino.
En la Cámara Argentina de prestadores de Servicios Internacionales Aeroexpress (CAPSIA), que agrupa a los principales correos privados, hace tiempo que vienen estudiando el problema.
‘Las empresas capacitan a sus empleados para que analicen perfiles de riesgo. Un cliente que no tiene cuenta corriente, o cuya mercadería declarada resulta ser igual o inferior al costo de envío, que no deja teléfono fijo o paga en efectivo, puede accionar las alarmas’, explicó a Clarín Iara Heredia, gerente general de CAPSIA.
Estas empresas postales, que controlan unas 110 bocas de despacho de envíos internacionales en Capital y Gran Buenos Aires, implementan controles extra como tomarle fotos de quienes mandan las cartas o paquetes. ‘Y se está trabajando en la implementación de toma de huellas dactilares’, agregó Heredia.
Casi todo sirve para mandar cocaína. Las cantidades más pequeñas (menos de dos kilos) suelen ser enviadas por correo común. En un operativo se descubrió una caja cuyas paredes de papel corrugado habían sido rellenadas con 200 gramos de cocaína.
Las cantidades más importantes (hasta 20 kilos) se camuflan en encomiendas con todo tipo de contenidos. Algunos ejemplos concretos: estatuas de porcelana, doble fondos de tapas de carpetas o álbumes, potes de cremas, alfajores, vinos, termos, o hasta la base de carpas de camping.
La pureza de la droga siempre es alta. El mercado hacia el que viaja la cocaína es exigente y los riesgos que se asumen son los mismos, aunque los ‘narco- envíos’ ya los hayan reducido bastante.
fuente: clarin.com

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